Superioridad absoluta: España finalista
Los dirigidos por Luis de la Fuente fueron amplios dominadores del compromiso y jugarán ante Argentina o Inglaterra por el premio máximo.
La Selección de España es la primera finalista de la Copa del Mundo de Estados Unidos, Canadá y México 2026. Los comandados por Luis de la Fuente dominaron a placer el compromiso, siendo sumamente superiores a Francia, quedándose con la victoria 2-0 con los goles de Mikel Oyarzabal, de penal, y Pedro Porro. De esta manera, aguardan en New Jersey por el ganador del partido entre Argentina e Inglaterra.
En la previa del partido se imaginaba un cotejo con la Furia Roja intentando ser protagonista, haciéndose cargo del balón; mientras que los galos buscarían hacer daño con sus transiciones rápidas y el desequilibrio individual de sus figuras. Finalmente, fueron Lamine Yamal y sus compañeros quienes se impusieron al realizar una actuación prácticamente perfecta.
Por un lado, Rodri está volviendo a su estelar nivel de 2024 —año en el que fue el mejor jugador del mundo— con una nueva actuación descollante, siendo amo y señor del mediocampo. A su vez, la verticalidad de Fabián Ruiz y la inventiva de Dani Olmo hacen del centro del campo español la mayor virtud del equipo. En cuanto a la defensa, Cucurella-Porro se posicionan como la mejor dupla de laterales del certamen y tanto la zaga central como el arquero mantienen un gran nivel.
Por otro lado, esta selección ha logrado descifrar y superar sus enfrentamientos más complejos sin grandes participaciones de sus figuras más rimbombantes, que a priori eran Lamine Yamal, Pedri y Nico Williams, este último afectado físicamente. Lo que denota un espíritu de equipo que va más allá de cualquiera de sus individualidades.
Ahora bien, Didier Deschamps y sus pupilos dejaron mucho que desear en la primera semifinal del Mundial de 2026. Defensivamente, la escuadra ibérica desnudó las falencias de Les Bleus: Digne cometió un inocente penal que le dio la ventaja a su rival, quedó en evidencia la falta de continuidad que acarreaba Tchouaméni, Koundé se mostró permeable ante todos los ataques y Rabiot salió reemplazado antes del comienzo del complemento por tener amarilla y haber cometido varias faltas posteriores.
No obstante, la deuda mayor quedó reservada para lo mejor que hace la Selección de Francia: atacar. Primero, Michael Olise firmó su peor partido en esta cita mundialista, dado que en ningún momento logró ser el eje de los ataques ni desequilibrar con su talento. Segundo, tanto Barcola como Dembélé chocaron ante los mejores defensores de esta Copa y se vieron completamente inofensivos ante ellos. Por último, Mbappé fue correctamente maniatado por la defensa roja, viéndose incapaz prácticamente de generar peligro alguno.
España jugará una nueva final de la máxima competición de selecciones luego de lo hecho ante Países Bajos en 2010 —triunfo 1-0 con gol de Iniesta—. El combinado español ha mostrado su poderío a través de la tenencia de balón, desgastando físicamente a sus rivales y golpeando en los momentos oportunos. De este modo, aguarda rival, que saldrá entre Argentina e Inglaterra, para la gran final del 19 de julio en New Jersey.